Matrimonio de jóvenes riojanos apostó a la fabricación de originales alfajores

Karim Rearte y Natalí Carrizo son propietarios del emprendimiento «La Cayana» y se encuentran a la espera de la autorización del último registro nacional alimentario, el cual les permitirá comercializar, de manera masiva, alfajores de cocho al mercado local y nacional. Con sus diferentes rellenos y baños de repostería, estos productos con identidad riojana y valor agregado se posicionan a la par de las grandes marcas del país.

Medios El Independiente visitó la fábrica de alfajores “La Cayana”, un emprendimiento del matrimonio Karim Rearte y Natalí Carrizo, quienes asumieron el desafío de poner en marcha esa idea que les rondaba la cabeza, aventurándose a hacer realidad sus sueños y comenzar su propio negocio.

Acompañado de su esposa y de su pequeña hija Ailín, Karim comentó que “soy oriundo de Vinchina, durante un viaje al pueblo junto a Natalí le hice probar el cocho, algo que consumía de niño con agua o leche y azúcar o miel, este alimento, muy nutritivo y de un sabor particular, se obtiene del grano del trigo, el cual pasa por un proceso que lo convierte en harina tostada”.

“En ese entonces, se me ocurrió consumir el cocho de manera diferente y preparé como una barrita, una especie de ‘mantecol’, todo quedó ahí; pasó el tiempo y en el 2017 nos surgió la oportunidad de participar en la ‘Feria del Libro’ ya con los alfajores que producimos a partir de una primera receta, el producto tuvo una buena repercusión y decidimos dedicarnos de lleno a eso porque vendiéndolos ganábamos más que con los trabajos informales que teníamos, luego incorporamos los de harina de algarroba”, expresó el joven.

Como todo producto nuevo, la receta original de los alfajores pasó por varias modificaciones y “catadores” que con críticas constructivas ayudaron a los emprendedores a mejorar los sabores.

Según detalló Karim, a la materia prima la obtienen de don Horacio Casas, un productor de cocho de Vinchina, mientras que a la harina de algarroba la adquieren del emprendimiento “Algarrobita”. “Ya que buscamos reactivar la economía regional cambiando la realidad del interior provincial, nuestro emprendimiento ganó un premio nacional de ‘CAME Joven’, muchos no saben pero la industria del alfajor genera fuentes laborales inmediatas y con un futuro estable porque es un producto que no deja de consumirse, debería potenciarse la actividad en La Rioja”, exclamó el emprendedor.

Asimismo, señaló que “con las harinas elaboramos las tapitas de los alfajores, las primeras versiones tenían rellenos de dulce de leche y membrillo, con una semi cobertura de chocolate o coco, comenzamos vendiéndolos a familiares, amigos y conocidos”.

“Con las ferias fuimos dando a conocer en otras provincias las materias primas con el nombre Alfajores ‘El Capayán’ pero después descubrimos que ya existían emprendimientos llamados así, por eso cambiamos a ‘La Cayana’, que era una vasija de cerámica que empleaban los pueblos originarios para cocinar el grano y tostar la algarroba, y como nuestra identidad está relacionada con las tradiciones riojanas quisimos rememorar ese proceso”, declaró.

Aprender a emprender

Seguidamente, Karim resaltó que “como fue aumentando la demanda de alfajores nos quedó chica la cocina de casa, así que construimos un salón pero aún seguíamos sin saber nada sobre emprender, sobre registro de marcas y demás”.

En ese sentido, Natalí recordó que “durante una reunión con Teresita Madera le presentamos el proyecto y ella nos envió al Instituto de Responsabilidad Social y Empresarial, de allí nos derivaron al área de Economía Popular que lo aprobó para la adquisición de herramientas, de esa manera pudimos dar el salto de calidad en los productos”.

“También realizamos cursos de panificación y repostería a través de la Subsecretaría de Empleo, nos capacitamos con el área de Emprendedores en el ‘Complejo E’ y obtuvimos dos préstamos del Banco Rioja, con eso compramos la mayoría de las máquinas”, añadió.

En ese marco, los entrevistados subrayaron que “de a poco comenzamos con los papeles, actualmente contamos con el Registro Nacional del Establecimiento y estamos esperando la autorización del que corresponde a Producto Alimentario, el único que nos falta para empezar a imprimir las cajas y envoltorios y que, además, nos permitirá abrir las puertas de nuestro salón de ventas en donde tendremos alfajores exclusivos”.

Ampliar la producción

Respecto al proceso de elaboración de los alfajores, Natalí comentó que “adaptar las cantidades de los ingredientes a la capacidad de las máquinas modificaba el sabor, ahora ya tenemos la receta estandarizada y nos preparamos para salir al mercado con las tres líneas que tenemos, los de cocho, los de algarroba y los clásicos, todos rellenos de dulce de leche, con cobertura de chocolate negro o blanco, a futuro queremos incorporar los de membrillo y frutales”.

Continuando con la nota precisó que “en la unidad de producción estamos capacitando a dos empleadas, primero elaboramos las masas, otro día cortamos las tapitas de los alfajores y las horneamos, por último los rellenamos y les damos la cobertura”. Por semana La Cayana produce 1500 alfajores.

“Estimamos que en un par de meses podremos salir de forma masiva al mercado con los alfajores con sus respectivas etiquetas y en cajas, contábamos con un plan de negocios pero por la pandemia tuvimos que ir modificando los tiempos, eso es lo más difícil de emprender, no desilusionarse cuando no se pueden cumplir las metas”, agregó la joven.

Para finalizar, los emprendedores no quisieron dejar de mencionar la colaboración de Turismo de la Provincia en el diseño de la identidad de los productos. “En nuestro futuro local de ventas habrá diferentes presentaciones para la docena y media docena, también cajas exclusivas de los alfajores de cocho y algarroba para regalar, actualmente los vendemos por delivery de manera particular, ya sea por unidad o en cantidad, todos del mismo sabor o mixtos”, concluyeron.

 

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